miércoles, 23 de octubre de 2013

OKAPI

¡Otro periodo de vacaciones que se nos pasa sin realizar nuestro ansiado viaje para conocer los paisajes y la fauna africana!
Mientras tanto tendremos que conformarnos con seguir descubriendo especies, como ya hicimos con el avestruz -la especie más conocida de las Brevipennes- o el ayeaye...

Hoy os presentamos uno de nuestros animales preferidos desde la infancia: el okapi. Desde luego resulta una especie llamativa; parece un animal fantástico, el unicornio de la selva africana. Su nombre no iba a ser menos, una palabra muy sonora y casi imaginaria.
El okapi (Okapia johnstoni) aparece definido en el DRAE como "mamífero artiodáctilo rumiante, de la misma familia que la jirafa, aunque con el cuello y las patas más cortos, de pelaje pardo rojizo, cara blanca, y las patas y cuartos traseros listados como en las cebras. Es esquivo, de costumbres nocturnas y vive en bosques frondosos del África ecuatorial". Una definición comparativa... ¿no os recuerda a la del ñu, aunque un poco más elaborada?
En cuanto a su etimología, la Academia no aporta dato alguno; al parecer, según otras fuentes, el nombre procede del que le daban los nativos de la tribu Wambutti -o'api- cuando se lo mencionaron a Henry Morton Stanley (Dr. Livingstone, supongo) durante su exploración del río Congo en 1890.

¡Sepamos algo más de este animal singular! El okapi es el último gran mamífero descubierto en África y el pariente vivo más próximo a la jirafa. Como ellas, posee dos pequeños cuernos recubiertos de pelo y una lengua larga y prensil que le permite alcanzar las ramas más altas y limpiarse los párpados y el interior de las orejas. Habita en zonas muy restringidas de las selvas del norte de la República Democrática del Congo y tiene un carácter solitario, lo que hace muy difícil su observación, pero si le queréis ver en movimiento...
Le pega su nombre, ¿verdad? ¡Un nombre único para un animal único!

viernes, 18 de octubre de 2013

Epónimos (14ª parte)

Hace ya un año os presentábamos el proyecto de Mildred Mola junto a una serie de epónimos relacionados con el mundo de la moda y los tejidos.
Pues bien, este fin de semana, tras haberse convertido en un espacio de referencia de las tendencias y el diseño, celebrarán su primer aniversario con una actividad muy especial, una convocatoria de urban knitting con Tejiendo la Ciudad, como la que os mostramos el día de los amantes.

Pretenden llenar de color y creatividad el sevillano puente de Triana con piezas de ganchillo, labores de punto, guirnaldas y cualquier cosa que se pueda tejer. ¡Y seguro que lo conseguirán porque esta ya es su cuarta convocatoria!
¡¡Muchas felicidades por el aniversario y por los éxitos!! Ya os podéis imaginar cuál va a ser nuestro regalo de cumpleaños...¡Sí! ¡Un nuevo lote de epónimos de moda!
  • Aceituní (del árabe azzaytūnī, gentilicio de zaytūn, adaptación del nombre de la ciudad china de Tsö-Thung). Tela rica traída de Oriente y muy usada en la Edad Media. Cierta labor usada en los edificios árabes.
  • Ranzal (del francés antiguo rensan, gentilicio de Reims). Cierta tela antigua de hilo.
  • Licra (del inglés lycra, marca registrada). Tejido sintético elástico, utilizado generalmente en la confección de prendas de vestir.
  • Mahón (de Mahón, en Menorca, donde en el siglo XVIII los buques ingleses transbordaban los cargamentos destinados a puertos españoles de Levante). Tela fuerte y fresca de algodón escogido, de diversos colores, que primeramente se fabricó en la ciudad de Nanquín, en China.
  • Holandilla (del diminutivo de holanda). Lienzo teñido y prensado, usado generalmente para forros de vestidos.
  • Batista (del francés batiste, por alusión a Baptiste, nombre propio del primer fabricante de esta tela, que vivió en la ciudad francesa de Cambray en el siglo XIII). Lienzo fino muy delgado.
  • Angora (de Angora, antiguo nombre de Ankara, ciudad de Turquía). Lana obtenida a partir del pelo del conejo de Angora.
  • Cambray (de Cambray, ciudad de Francia). Especie de lienzo blanco y sutil.
  • Calicud (de Calicut, en la India). Desusado, tejido delgado de seda.
  • Pineda (quizá de la localidad de Pineda, en Cuenca, donde se tejían). Especie de cinta de hilo y estambre, tejida o variada de diversos colores, que servía regularmente para ligas.
  • Andriana (del francés andrienne, y este de Andria, nombre de un personaje en una comedia de Baron). Especie de bata muy ancha y no ajustada al talle, que usaban las mujeres.
  • Astracán (de Astrajan, ciudad rusa del Caspio). Piel de cordero nonato o recién nacido, muy fina y con el pelo rizado. Tejido de lana o de pelo de cabra, de mucho cuerpo y que forma rizos en la superficie exterior. Género teatral que pretende suscitar la risa basándose en el disparate.
  • Contray (de Kortrijk, nombre flamenco de Courtrai). Especie de paño fino.
(continuará...)

lunes, 14 de octubre de 2013

ACHICORIA

José, fuiste un abuelo Cebolleta entrañable para muchos de nosotros. ¡Nos enseñaste tantas cosas! Con la misma paciencia infinita nos explicabas la relación matemática entre intensidad y resistencia, el linaje de Francisco Pizarro o cuándo y dónde crecen mejor las achicorias.
Como si te estuviera escuchando ahora al quitarte el cordelillo de las gafas: ¡Pablito, escúchame una cosa! ¡Vamos a echar tanto de menos tus charlas y enseñanzas...!

En estos días tan tristes te teníamos que hacer un hueco aquí, con un ingrediente fundamental de algunas ensaladas, como tú lo eras de nuestras vidas.

La achicoria (Cichorium intybus), esa planta tan común en tu querido terruño extremeño, era conocida desde tiempos antiguos; de hecho su etimología procede de chicoria, a su vez del latín cichorĭum y este del griego κιχόρεια. Según la Academia, es una "planta de la familia de las Compuestas, de hojas recortadas, ásperas y comestibles, así crudas como cocidas. La infusión de la amarga o silvestre se usa como remedio tónico aperitivo". No sé si sabrías que también se denomina así a la bebida que se hace por la infusión de la raíz tostada de esta planta y se utiliza como sucedáneo del café...

Primo, ahora te tocaba a ti disfrutar de la vida y contar a tus nietos todas las historias que nos contabas a nosotros. Ya no vendrás más a recoger las achicorias de nuestro patio pero, a pesar de nuestros distintos puntos de vista sobre la religión, estoy seguro de que tu cielo es el mismo que el mío y que estará lleno de achicorias, cardillos y espárragos para que salgas a recogerlos sonriente cada mañana. ¡Hasta siempre, José!
El gran Forges hizo esta viñeta casi para ti.

viernes, 11 de octubre de 2013

ESTRO

El otro día comentábamos la escasa inspiración en días nublados y cómo ese borrascoso apagón creativo nos había llevado, caminando por las nubes cual nefelibatas, hasta las isonefas.

Lo que no esperábamos es que nos sirviera para descubrir aún más términos curiosos. ¿Cómo podíamos referirnos a ese anhelado encuentro con las musas? ¿Conocéis algún sinónimo para "inspiración"?


¡Pues dos por falta de uno! Numen, del latín numen, además de ser una "deidad dotada de un poder misterioso y fascinador" o el nombre genérico para "cada uno de los dioses de la mitología clásica", puede aludir también a la "inspiración del artista o escritor", la musa en su segunda acepción.

Y la que da título a esta entrada: estro. Su singular etimología, procedente del latín oestrus, y este del griego οἶστρος, tábano, aguijón, parece referirse al aguijón que espolea la creatividad en las artes pues se define como "inspiración ardiente del poeta o del artista". 
Además posee un significado más literal: "mosca parda vellosa, cuyas larvas son parásitos internos de mamíferos. Hay varias especies, que atacan a distinto tipo de ganado, como el estro de la oveja, del buey, etc.". Y otro más, también relacionado con la zoología; estro es el "período de celo o ardor sexual de los mamíferos".

Así que, ¿podríamos decir que el ardor sexual estimula la inspiración? Parece que sí, siempre que no nos distraigamos con las moscas...

lunes, 7 de octubre de 2013

ISONEFA

El otoño, con sus días nubosos, ha nublado últimamente la creatividad de los chefs de la Ensalada; sin embargo, las propias nubes han traído también la inspiración...

El título de la entrada de hoy os habrá parecido un déjà vu a los seguidores más fieles. ¡Tranquilos, no hay que llamar a los Tacañones porque no hay repetición! Es posible que os haya recordado a la poética isofena, pero ese baile de consonantes conlleva un nuevo significado que descubriremos a continuación.

Desde el francés isonèphe, y este de iso- y el griego νέφος, nube, hemos incorporado al castellano el término isonefa. De su origen se puede deducir fácilmente que la isonefa es la "curva para la representación cartográfica de los puntos de la Tierra de igual nubosidad media durante un determinado intervalo de tiempo".
Además, los apasionados a las etimologías habréis relacionado -con acierto- esa raíz griega con una de las palabras más bellas que han aparecido en esta bitácora: nefelibata.
¿Qué os ha parecido? En esta ocasión las nubes, fuente de inspiración de variadas figuras en el cielo, han servido también como musas para una nueva receta lingüística. ¡No dejéis que las nubes os nublen!