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sábado, 17 de enero de 2015

PATOGNOMÓNICO/A

¡¡Pues ya estamos de vuelta!! Se os ha hecho largo, ¿verdad? Volvemos a la carga con más ganas, después de unas semanas en que los médicos nos han mantenido alejados de los diccionarios. Y no, ¡no era un problema de adicciones lingüísticas!
Como, por suerte, los problemas de salud se han resuelto favorablemente, ¡qué mejor manera de homenajear a la medicina que con una fantástica esdrújula medicinal!

Pudiera parecer que algo patognomónico es algo perteneciente a una vieja dinastía de alguna cultura antigua, pero es algo mucho más corporal. Eso sí, podría ser hereditario y hasta contagioso...


A partir de pato- [dolencia, afección] y el griego γνωμονικός, que indica, obtenemos patognomónico/a. Se dice, en el ámbito de la medicina, de un síntoma "que caracteriza y define una determinada enfermedad"; es decir, es un indicador único y específico que permite un diagnóstico preciso.

¡Qué fácil sería para los galenos que cada enfermedad tuviera su signo patognomónico...! El concepto es fácil de entender pero difícil de encontrar. Parece que existen pocos ejemplos de síntomas patognomónicos; entre ellos, los corpúsculos de Negri que aparecen en las neuronas de los afectados por la rabia, la orina rojiza en la porfiria o con olor a moho en la fenilcetonuria, los xantomas palmares en los casos de hiperlipoproteinemia o las manchas de Koplik en la boca de los enfermos con sarampión.

En cualquier caso, lo mejor es que no sufráis ningún síntoma de este tipo. Si acaso tenéis que padecer alguno, que sea tener la web de la RAE como página de inicio, anotar las palabras extrañas que captéis en conversaciones ajenas o escudriñar periódicos y telediarios en busca del gazapo despistado... ¡Son signos patognomónicos inequívocos de la ensaladitis palabroide!

viernes, 28 de marzo de 2014

TETRAGRÁMATON

Pelo, pico, pata, pipi, poni, púas, pavo, puma, piar, foca, peje, pato, pupa, pino, pota, paca...

¿Qué tienen en común todas estás palabras? ¿Que todas empiezan por la inicial de la propia palabra 'palabra'? ¿Que todas están relacionadas con el mundo animal, uno de nuestros temas favoritos? ¡Seguro que habéis detectado las excepciones! ¿Entonces?

¡Cada una de ellas es un tetragrámaton! ¡Semejante esdrújula, eh! Pero en efecto tiene que ver con lo que habréis deducido...

Según el DRAE, un tetragrámaton, del latín tetragrammătos, y este del griego τετραγράμματον, es una palabra compuesta de cuatro letras. ¡Un vocablo tan raro para un hecho tan común!

Además, en la segunda acepción y por antonomasia, alude al nombre de Dios, que en hebreo se compone de cuatro letras, como en muchos otros idiomas; en este caso se escribe con mayúscula inicial.

YHVH ; Yahveh
Pero el tetragrámaton que cierre la entrada de hoy debe ser otro: CIEN. ¡Dios! ¡Cien mil visitas recibidas en la historia de la Ensalada! Aunque tenga más de cuatro letras, sólo podemos decir una cosa: ¡¡GRACIAS!!

miércoles, 12 de marzo de 2014

TÚMIDO/A

Tras el buen fin de semana turístico, histórico y gastronómico que hemos disfrutado en la capital cacereña junto a la mejor guía turística de la región (¡gracias, Nuria!), hacemos repaso de los nuevos términos aprendidos; entre alfices, matacanes y torres albarranas hemos descubierto una nueva esdrújula, precisa y polisémica.
Túmido/a, en el ámbito de la arquitectura que es el que nos ocupaba, alude a aquel arco o bóveda que es más ancho hacia la mitad de la altura que en los arranques. Esta definición del DRAE es algo más genérica que la que se maneja en el terreno específico del arte, según hemos podido observar.
En materia artística se restringe la denominación de arco túmido para el arco de herradura apuntado; es decir, cualquier arco de herradura cumplirá la premisa de ser más ancho en la mitad de la altura que en los arranques pero sólo el que sea apuntado será denominado túmido.
También se puede denominar arco árabe y un ejemplo muy representativo podría ser la puerta del Perdón, en la mezquita de Córdoba.
Pero el vocablo de hoy nos reservaba alguna sorpresa más. Procedente del latín tumĭdus, hinchado, puede ser una forma desusada para referirse al estilo ampuloso [dicho del lenguaje o del estilo y del escritor o del orador: Hinchado y redundante] o un adjetivo culto, sinónimo de tumefacto [dicho de una parte del cuerpo humano: Que tiene hinchazón].

En definitiva, todo muy hinchado y en todos los sentidos del término. Como regla nemotécnica podríamos imaginarnos a Sánchez Dragó, harto de fabada, soltando una perorata sobre la inflación bajo la puerta del Perdón. ¡Demasiado túmido! Sólo de pensarlo se nos queda entumido el cerebro...

martes, 4 de marzo de 2014

TRÉPANO

Los amigos de Cuarto Milenio nos revelaron un enigmático término en su programa del pasado fin de semana; un término que relaciona la medicina y el misterio, lo desconocido de nuestra propia anatomía...

¡Y además es una palabra esdrújula de las que nos gustan tanto! Aunque debemos admitir que esta tiene un regustillo tenebroso... Trépano, del bajo latín trepănum, y este del griego τρύπανον, es, en el campo de la medicina, el instrumento que se usa para trepanar. ¡Efectivamente, no esperéis nada bueno...! El DRAE define trepanar como "horadar el cráneo u otro hueso con fin curativo o diagnóstico".
Según se explica en el reportaje, esta práctica ya se realizaba  en el Neolítico mediante herramientas de sílex con fines místicos y rituales, para expulsar a los malos espíritus o para facilitar el contacto con el más allá, o con fines medicinales, para curar epilepsias y desórdenes mentales.

Diferentes culturas, como la inca, la nazca o la romana, practicaron también esta técnica. Incluso el propio Hipócrates, el del juramento médico, la describió en sus tratados.

En la actualidad, se sigue empleando en medicina para facilitar el acceso a determinadas operaciones de neurocirugía, por ejemplo en casos de tumores cerebrales.
Pero quizá el dato más sorprendente sea la existencia de una comunidad de pensamiento que defiende la trepanación como puerta de acceso a un nivel de conciencia superior, casi cósmica. El promotor de esta corriente fue Bart Hughes, un falso doctor holandés que planteó la teoría de que la trepanación puede reducir la presión intracraneal y favorecer el flujo sanguíneo en los capilares cerebrales, con lo que se estimula la creatividad del cerebro, que adquiere una "óptima actividad cognitiva".

Una de sus discípulas, Amanda Feilding, quiso rizar el rizo y se practicó una trepanación a sí misma ante el espejo y empleando como trépano un taladro de dentista. Esto ocurrió en 1970 y todavía actualmente se dedica a promocionar los beneficios de esta práctica con sus charlas y publicaciones, incluso haciendo carrera política.

¡Muy llamativo el asunto de la creatividad y la conciencia cósmica! Nosotros, sin embargo, preferimos quedarnos como estamos, ¡¡no sea que se nos escapen las palabras por los agujeros...!!

martes, 10 de diciembre de 2013

FÁRFARA

¡Volvemos con algo breve para ir cogiendo ritmo tras los días festivos!
Hoy traemos una esdrújula monovocálica muy precisa, de las que mola descubrir.

Fárfara, quizá del árabe hispánico *falḡalála, en fárfara (elucubración autoetimológica de la Academia), alude de forma tremendamente específica y rigurosa a la "telilla o cubierta blanda que tienen los huevos de las aves por la parte interior". ¿Así que tienen fárfara los huevos de las Brevipennes pero no tienen los de los ornitorrincos, los tiburones o los crocodilos? Podría ser...
Esta acepción engloba también la locución en fárfara, que el DRAE define como "a medio hacer o sin la última perfección". ¿Será porque a la telilla le falta la cáscara?
 
Pero este término tiene un homógrafo. Fárfara, del latín farfărus, es además el nombre de la "planta herbácea de la familia de las Compuestas, con bohordos [tallo herbáceo y sin hojas que sostiene las flores y el fruto] de escamas coloridas y de uno a dos decímetros de altura, hojas radicales, grandes, denticuladas, tenues, tomentosas por el envés, y que aparecen después que las flores, que son aisladas, terminales, amarillas y de muchos pétalos. El cocimiento de las hojas y flores se emplea como pectoral". Esta especie (Tussilago farfara) se denomina también tusilago o uña de caballo y es uno de los remedios antitusivos y expectorantes más utilizados. 

¡Y aquí podemos dar por finiquitada la entrada de hoy! No parece que esté en fárfara...

viernes, 13 de septiembre de 2013

TRÁNSEAT

¡¡Alcanzamos el segundo puerto especial de nuestro recorrido!! Con la entrada de hoy llegamos al ducentésimo término publicado en la Ensalada; ¡el que hace el número doscientos, vamos!
Así pues, celebraremos esta cifra redonda con una palabra venida directamente de la madre -y casi también el padre- del castellano, el latín. Y además lo haremos con visión positiva para encarar la "vuelta al cole"; ya aprendimos en su momento a negarnos de forma culta -nequáquam- y hoy conoceremos cómo aceptar invitaciones y propuestas de forma elegante y docta.

Tomado directamente del latín transĕat, pase, tercera persona de singular del presente de subjuntivo de transīre, pasar, tránseat es una expresión castellana usada para aceptar una afirmación que no importa conceder o negar. ¡No digáis que no mola!

Pues lo dicho, actitud positiva para seguir saboreando el diccionario y aprendiendo otras doscientas (mil) palabras juntos. ¡Tránseat!

miércoles, 24 de julio de 2013

ESGUÍZARO/A

A veces el lexicón académico nos sorprende gratamente y, cuando es así, hay que reconocérselo. En esta ocasión el hallazgo ha sido tan curioso e inesperado, y nos ha gustado tanto, que nos va a servir para inaugurar una nueva sección.
En esta nueva balda de la despensa iremos acumulando adjetivos gentilicios [adjetivos que denotan la procedencia geográfica de las personas o su nacionalidad] sonoros, sabrosos y sorprendentes.

Y, como no podía ser menos, la primera entrada de esta sección tendrá su propia dedicatoria. En esta ocasión irá dedicada a nuestros familiares emigrados a un país famoso por sus quesos y su chocolate, sus paisajes idílicos y la urbanidad de sus habitantes. Se la dedicamos a ellos porque nos consta que, después de décadas, conservan nuestras costumbres y siguen utilizando y enseñando el español a los nuevos vástagos. Aunque, probablemente, desconocerán este adjetivo que describe su nacionalidad de adopción.
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Pues bien, esguízaro/a, del alto alemán medio swîzzer, es sinónimo de suizo, usado como adjetivo y como sustantivo. ¡Qué bonita esdrújula para decir lo mismo y con la misma raíz!
También recoge el DRAE la expresión coloquial pobre esguízaro, con el significado de "hombre muy pobre y desvalido".

Pero además de conocer otra manera de referirnos a Hermann Hesse, Úrsula Andress o Roger Federer, sepamos algo más sobre el suizo, un término multiusos como las navajas y con acepciones tan precisas como los relojes. 
Suizo/a posee nada menos que once acepciones en el diccionario académico. Aparte del gentilicio, es conocido el "bollo especial de harina, huevo y azúcar", pero también nos encontramos otros significados bastante particulares como "contienda, riña o alboroto entre dos bandos", "antiguamente, soldado de infantería" o "persona muy adicta, que secunda ciegamente las iniciativas de otra".

Sin embargo, a pesar de lo que se diga sobre las cuentas bancarias y la bonanza económica helvética, los recortes también han llegado hasta allí. En la próxima actualización del DRAE sólo aparecerán seis de esas once acepciones. ¡Eso sí, podéis estar tranquilos, podremos seguir llamando suizos a los habitantes del pais alpino y a los azucarados bollos!

lunes, 20 de mayo de 2013

HETERÓNIMO

En la EGB descubrimos machaconamente los sinónimos y los antónimos. Después la Ensalada nos permitió conocer los epónimos. Ahora Marta, una activa colaboradora, nos descubre los heterónimos.

Desde el griego ἕτερος 'diferente' y ωνυμος 'nombre' -otro nombre- nos llega heterónimo, que el DRAE define, en el ámbito de la lingüística, como cada uno de los vocablos que forman una heteronimia, que a su vez es el fenómeno por el cual dos palabras que corresponden a dos términos gramaticales en oposición proceden de raíces diferentes. 
La Academia incluye el ejemplo toro-vaca. Otras parejas de heterónimos podrían ser: caballo-yegua, chivo-cabra, carnero-oveja, jinete-amazona, yerno-nuera o fray-sor
Tampoco hemos encontrado muchos más ejemplos pero, entre las parejas citadas, las más llamativas son aquellas en las que el género opuesto a una de las raíces iniciales tiene un significado independiente a la propia heteronimia, como es el caso de la tora [libro judío], la jineta [mamífero vivérrido] o la caballa [pez teleósteo].
¿Cuál señalaría un niño como una caballa?
Y aunque también puede emplearse heterónimo como sinónimo de pseudónimo -valga el trabalenguas literario-, posee una acepción más, que es la que descubrió nuestra colaboradora. En la última revisión del Diccionario, la Academia ha incluido esta: "identidad literaria ficticia, creada por un autor, que le atribuye una biografía y un estilo particular". 
Parecido a un pseudónimo pero con un matiz diferenciador; el pseudónimo es simplemente un nombre ficticio, una firma, mientras que el heterónimo posee una personalidad propia, independiente del autor. Machado o Unamuno poseyeron sus heterónimos particulares pero el mayor y más famoso ejemplo es Fernando Pessoa, creador de diversos álter ego (Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Bernardo Soares), hasta llegar a setenta, cada uno de ellos con su propia obra poética.

¡¡Cuánto sinónimo y heterónimo suelto nos queda por descubrir!!

martes, 5 de marzo de 2013

VELÍVOLO/A

Hoy os proponemos un término especialmente bello. Puede parecer el evocador nombre del protagonista de una tragedia griega o simplemente una palabra inventada por un prestidigitador, una jitanjáfora, el abracadabra del mundo de la la poesía. Pero nada de eso.

Si nos paramos a pensarlo un poco más detenidamente, podemos encontrarle una raíz etimológica y un sentido. Algo que trae a nuestra mente recuerdos espectaculares de las aguas del Nilo; algo tal que así:

Efectivamente, un lírico velero. Velívolo/a procede del latín velivŏlus y es una forma poética para aludir a un velero, que navega a toda vela.

No se puede negar, es una forma muy, muy poética. Disfrutadla, desplegad vuestras velas y dejad volar vuestra imaginación por el océano de las palabras!!

jueves, 21 de febrero de 2013

BÓLIDO

La palabra que traemos hoy no resultará extraña ni desconocida; tampoco parece especialmente bella, aunque su puntito como esdrújula no se lo podemos negar... Pero si le hemos dedicado esta entrada es por estar de plena actualidad.

Un bólido -del francés bolide, este del latín bolis, -ĭdis 'meteoro', y este del griego βολίς 'arma arrojadiza, tiro'- es un "vehículo automóvil que alcanza extraordinaria velocidad, especialmente el que participa en carreras". Fácil y habitual, ¿no?

Pero aparte de los que compiten en los circuitos automovilisticos, y en España también en los aeropuertos, hay otros bólidos que están de moda en los cielos del mundo y que ocupan la segunda acepción en el DRAE: "masa de materia cósmica de dimensiones apreciables a simple vista que, con la apariencia de un globo inflamado, atraviesa rápidamente la atmósfera y suele estallar y dividirse en pedazos".
Cheliábinsk ; 15 de febrero de 2013
Parece que los astros se han puesto de acuerdo últimamente. A punto de acabarse el mundo hace unos días -otra vez- por el asteroide que más se ha aproximado a la Tierra sin colisionar, los telediarios nos han bombardeado con las imágenes del bólido que ha causado centenares de heridos en Rusia y recuperando los vídeos de otro más cercano e inofensivo, sobre Madrid.

La fina línea que separa meteoritos, bólidos y asteroides nos queda en otra dimensión y se la dejamos a los expertos. Nosotros nos conformamos con haber alcanzado la órbita de los 50 000 visitantes. ¡Estratosférico para nuestras pretensiones!

miércoles, 2 de enero de 2013

PÁMPANO / PAMPANILLA / DESPAMPANANTE

♪♫ "...Pampanitos verdes, hojas de limón; la virgen María, madre del Señor..." ♫♪

Este villancico siempre llamó nuestra atención en la infancia, más que nada porque no entendíamos a qué se refería...
¿Pan, pan y tos verdes? Es cierto que la letra de estas composiciones resulta sui géneris en ocasiones, pero no parece demasiado apropiado relacionar al niño Jesús con la expectoración.
¿Tal vez nitos verdes? Si bien en casa era habitual el diálogo: "-¿Qué hay de comida? -¡Nitos fritos!" (ahora descubrimos con agrado su presencia en el DRAE), tampoco se revela como una opción muy adecuada.

Pero la explicación era bien distinta. ¿Qué mejor manera que empezar el año nuevo con esta simpática proparoxítona y su evolución?
Pámpano -del latín pampĭnus-, además de ser el nombre de un pez, puede referirse al "sarmiento verde, tierno y delgado, o pimpollo de la vid" o a la "hoja de la vid", aunque para el caso de la hoja también se puede utilizar la forma femenina: pámpana.

Y ¿cuál es el uso más conocido de la hoja de vid desde los tiempos de Adán y Eva? Los primeros pobladores del planeta tomaron los pámpanos como ropa de verano para cubrir su vergüenza; de ahí surgió posteriormente el diminutivo pampanilla [taparrabos de tela o de cualquier otra cosa].
Pero aún hay más. El verbo despampanar que, además de su significado literal "quitar los pámpanos a las vides", también posee la acepción coloquial "desconcertar, dejar atónito a alguien".

Y por fin hallamos la cuadratura del círculo que cierra la secuencia. Despampanante, término que nadie relacionaría en un principio con la vid, proviene del antiguo participio activo de despampanar y es un adjetivo que alude a algo "pasmoso, llamativo, que deja atónito por su buena presencia u otras cualidades"; por eso calificamos a un cuerpo escultural como despampanante, porque nos deja mudos y asombrados, pasmados, como si se nos hubiera caído la hojita de parra... 

¡¡FELIZ Y DESPAMPANANTE AÑO NUEVO!!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

TRÓNICA

Hoy os presentamos un nuevo término por cortesía de ComTranslations, colegas traductores que nos hicieron llegar una esdrújula tan apropiada para este país nuestro, cuna del chismorreo y especializado en hacer las cosas al revés.

Trónica es un término desusado, procedente de la deformación de retórica, que la Real Academia define como "hablilla, patraña, chisme". Esta escueta reseña nos despierta una duda ya que una hablilla es un "rumor, cuento o mentira...", una patraña es una "invención..." mientras que un chisme es una "noticia verdadera o falsa...". Entonces una trónica ¿puede ser verdadera o falsa?

Pero no es esta ambigüedad aparente lo más llamativo del vocablo... Trónica se une al selecto grupo de palabras con propiedades singulares -junto a ajilimójili y duunviro- puesto que, según se comenta en diversas webs sobre curiosidades lingüísticas, es la palabra más larga con las letras en orden alfabético inverso.
Los términos con esta característica no abundan. ¡Tiene miga, no surgen en tromba ni rastreando con sonda y polea! No hay que ser roñica, pero hemos hecho una ronda sólida y nos podemos dar por satisfechos y bailar una polca única si conseguimos llenar un zurrón con la zurda. No es trola.

Y como en la Ensalada nos gustan las cosas ordenadas y simples, sólo se nos ocurre una forma de despedir esta entrada: ¡adiós!

martes, 16 de octubre de 2012

ALMUÉDANO

Una nueva esdrújula cosechada en las fértiles orillas del Nilo y reflejada en la espectacular silueta de sus puestas de sol.


En realidad lo que se recorta en este perfil es un minarete o alminar, la torre de las mezquitas, por lo común elevada y poco gruesa, desde cuya altura convoca el almuédano a los mahometanos en las horas de oración.

¿Entonces qué es el almuédano que la propia Academia introduce en la anterior definición? Este término, procedente del árabe hispánico almuwáḏḏan, y este del árabe clásico mu'aḏḏin, se refiere al musulmán que desde el alminar convoca en voz alta al pueblo para que acuda a la oración. Algo similar al repique de campanas de las iglesias católicas.
También se le puede denominar almuecín, que tiene además la misma raíz etimológica pero con distinta evolución, desde el árabe clásico mu'aḏḏin pero pasando por el turco müezzin y por el francés muez[z]in.

Las tecnologías también han invadido el espacio de este sonido milenario; actualmente todos -o casi todos- los minaretes disponen de equipos de megafonía que emiten la llamada a la oración cinco veces al día. En cualquier caso, a pesar de haberse cambiado el método, el término y la tradición se han conservado y ambos sorprenden al que los escucha por primera vez.

A vosotros sólo os queda seguir acudiendo a la llamada del almuédano ensaladero para aportarnos nuevos descubrimientos lingüisticos, de otras culturas o de la nuestra.

sábado, 29 de septiembre de 2012

ÍSATIS

Un precioso vocablo para terminar la semana. Pudiera parecer el nombre de alguna diosa del Olimpo pero es algo más terrenal, más de carne y hueso.
Quizá esta palabra resulte conocida para algunos de vosotros por su aparición frecuente en los autodefinidos ¿Quién sabe de qué se trata?

Isatis; pelaje de verano
Con este término ampliamos una de las secciones más visitadas de la Ensalada; lo asociamos al ayeaye, al ajolote y al ñu, pues se refiere a un animal tan majestuoso como su propio nombre.
La Real Academia nos indica que el ísatis es un "zorro ártico, más pequeño que el europeo y cubierto de pelo espeso, largo y fino, completamente blanco en invierno y pardusco en verano". Además nos aporta un dato sobre las variedades de la especie: "una variedad que nunca cambia de color es el zorro azul", característica muy apreciada por criadores y peleteros.
Isatis; pelaje de invierno
La RAE incluye una etimología biológica un tanto ambigua, remitiéndonos al latín isătis, glasto, por el color que se saca de sus hojas. "Sus hojas" del glasto, una especie vegetal.

El zorro ártico (Alopex lagopus) también se denomina zorro polar, zorro blanco o zorro de las nieves. Como características más singulares destacan su capacidad para subsistir a temperaturas de hasta -50ºC, sus desplazamientos a distancia sobre bloques de hielo y su predilección alimenticia por los simpáticos lemmings.

Desde luego, deben existir pocos animales tan espectaculares como este. ¡¡Y menos con nombres tan sorprendentes!!

martes, 25 de septiembre de 2012

HIPÓSTILO/A

Desde las calurosas y acogedoras tierras egipcias nos hemos traído una ambueza de palabras sorprendentes con las que seguir engordando esta bitácora.
La primera de ellas es una esdrújula culta y majestuosa, propia de las civilizaciones clásicas.

La Real Academia, en un artículo nuevo para su próxima edición, define hipóstilo/a como "dicho de un edificio o de un recinto: especialmente en las arquitecturas antiguas, de techo sostenido por columnas". Es un vocablo de origen griego, derivado de ὑπόστυλος.

Según otras fuentes algo más precisas, el término se refiere a la sala cubierta de los templos egipcios, sostenida por altas columnas rematadas por capiteles con forma de papiro o loto, a la que tenía acceso la aristocracia.

Como ejemplo, la espectacular sala hipóstila del Templo de Karnak, cerca de Luxor. Alberga 134 columnas de piedra, con forma de papiro y 23 metros de altura. Con una superficie de 5500 metros cuadrados, constituye uno de los mayores monumentos religiosos construidos en la historia.

Desde luego, la palabra posee una buena sustentación que la ha mantenido erguida durante siglos de inundaciones y luchas por el poder... ¡¡Curioso que la RAE la haya aceptado después de milenios!!

viernes, 24 de agosto de 2012

IATROGÉNICO/A / IDIOPÁTICO/A

Hoy, por el mismo precio, podéis descubrir dos nuevos términos y una recomendación de lectura. ¡Oferta de verano!

La recomendación literaria es "Los renglones torcidos de Dios", de Torcuato Luca de Tena. Un relato magistral sobre los recovecos de la mente humana y sus desventuras en un manicomio. Engancha desde la primera a la última página, ¡no dejéis de leer esta obra maestra en cuanto tengáis oportunidad! 
En este novelesco ambiente médico hemos descubierto la primera de las palabras: iatrogénico/a, del griego ατρς, médico, -geno e -ico, recogido por el DRAE. Se dice, en el ámbito de la medicina, de toda alteración del estado del paciente producida por el médico. Buscando una referencia más específica nos encontramos con el Diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra, que define iatrogénico como "que produce iatrogenia [patología producida por intervención médica]". En cualquier caso, un término poco conocido para designar una realidad más extendida que su propio nombre, desafortunadamente; desde el más absoluto desconocimiento de la terminología de la medicina, quizá lo podríamos asemejar a lo que se ha dado en llamar "complicaciones" o "negligencias médicas"...
El descubrimiento de este primer vocablo nos ha recordado otro algo más usual que quizá sí os suene, aunque, sorprendentemente, no esté recogido por la Real Academia: idiopático/a. Procede del griego διος -propio, particular- y πάθος -padecimiento, sufrimiento-, y todo el mundo conoce el concepto y lo ha sufrido en sus propias carnes, nunca mejor dicho. 
A quien más o quien menos su médico le ha dicho que "eso es un virus" o le ha prescrito "un par de días de reposo a ver si se te pasa", o incluso le ha recetado un medicamento opuesto al recetado anteriormente, haciendo suya la técnica del ensayo y error. En lenguaje de la calle sales pensando que no tiene ni pajolera idea de lo que te pasa, pero en realidad padeces un trastorno idiopático
Según el Diccionario médico citado anteriormente, idiopático se dice de cualquier proceso o síndrome con varias causas posibles conocidas, pero que, en el caso concreto que se estudia, se desconoce la causa específica, porque no se puede demostrar ninguna de las posibles causas; es un diagnóstico de exclusión. De esta definición se deduce que, a medida que la medicina y los avances científicos se producen en relación a una enfermedad, más causas radicales se descubren y el porcentaje de casos designados como idiopáticos decae. 
Algún día desaparecerán completamente este tipo de casos pero no hará falta eliminarlos del Diccionario, la Academia se ha puesto la venda antes de la herida...

jueves, 28 de junio de 2012

CANÍCULA

La semana está siendo dura. Bueno, empezó siendo dura pero a estas alturas debe estar completamente derretida... El verano ha llegado fuerte y no da respiro. ¡¡Y es que estamos en plena canícula!!
Irene nos remite este término proparoxítono; ella veía venir el bochorno, climatológico y laboral, y ha salido huyendo buscando el frescor del giste de una buena cerveza belga. ¡¡Suerte en tu nueva aventura!!

Canícula procede del latín canicŭla y se refiere al período del año en que es más fuerte el calor. Tan fácil como eso. No alude a una fecha concreta sino al periodo de más calor, así que, sin duda, se refiere a esta semana, por el momento...
Además posee una segunda acepción más técnica que, en cierta manera, ha quedado obsoleta; en astronomía alude al tiempo del nacimiento helíaco de Sirio, que antiguamente coincidía con la época más calurosa del año, pero que hoy no se verifica hasta fines de agosto.

Y al hilo del sofocante vocablo de hoy, para refrescar vuestras seseras os dejamos con la aguda reflexión de una mente inquieta que ha caído en nuestras teclas... ¿Por qué esta ola de calor es sahariana si los refugiados son saharauis? Una interesante observación, ¿verdad? Casi más interesante que su solución: ambas formas son correctas, desérticas y sinónimas.

domingo, 3 de junio de 2012

PÁBILO

De una conversación trivial y trasnochada, aliñada con una pizca de curiosidad, también puede salir una buena esdrújula. ¡¡Y eso es lo que pasó precisamente con esta...!!
En un debate intrascendente de noche de sábado, discutíamos si en una vela lo que arde es la mecha o la cera -no es tan simple como pudiera parecer pues aparentemente arde la mecha pero cuando la vela se acaba, la cera ha desaparecido casi por completo-. Os dejamos el enigma en el aire, pero buscando algún dato al respecto, descubrimos el término de hoy.

Mecha es la forma genérica conocida y se aplica a velas, mecheros y bujías, pero la RAE define pábilo (la forma grave, pabilo, también está aceptada) como la "mecha que está en el centro de la vela" o la "parte carbonizada de esta mecha". Proviene del latín vulgar papīlus y, en Venezuela, adopta un tercer significado específico: "hilo grueso, resistente, poco tramado, hecho de algodón, que se emplea, entre otras cosas, para tejer alpargatas, hamacas o cubrecamas".

Y ¿tendrá algo que ver con espabilar? Este verbo polisémico puede significar: "salir del sueño/sacudirse el sueño o la pereza", "apresurarse, darse prisa en la realización de algo: espabílate de una vez y termina", "avivar y ejercitar el entendimiento o el ingenio de alguien, hacerle perder la timidez o la torpeza""matar" (coloquial y poco usado). Todas estas acepciones pueden resultarnos más o menos familiares, pero es su primera acepción la que nos reserva la sorpresa: "quitar la pavesa o la parte ya quemada del pabilo o mecha a velas y candiles" -despabilar también puede utilizarse con este sentido-.

¿Veis lo que da de sí una charla de botellón? Pues espabilad y aprovechad la tarde del domingo, que hay mucha controversia banal lista para encender la mecha de vuestra curiosidad y haceros descubrir nuevos e interesantes vocablos.

domingo, 6 de mayo de 2012

LÍVIDO/A

Vamos a ponerle un poco de color al blog!!
¿Qué necesitamos? ¿Un color fuerte y llamativo o algo más suave y apagado? Para este tiempo revuelto no lo teníamos muy claro así que hemos encontrado el color ideal!!

El término lívido/a procede etimológicamente del latín livĭdus. La Real Academia le asigna dos acepciones posibles; por una parte sirve para definir algo "amoratado" pero, por otra, también para algo "intensamente pálido". Realmente sorprendente, ¿verdad?
Visto lo visto, parece imprescindible contextualizar de forma precisa si queremos utilizar este adjetivo. Si nos referimos a alguien diciendo que "se ha puesto lívido/a", está claro que no anda muy bien de salud, pero ¿se ha puesto morado o se ha puesto pálido? ¿O quizá tiene las ojeras y los labios amoratados y la piel blanquecina? En ese caso sería la palabra precisa perfecta! Definitivamente los vampiros son lívidos!!

Eso sí, aunque el color sea contradictorio y confuso en sí mismo, no hay que confundirlo nunca con la libido (que no líbido), aunque también este término ponga a algunos de distintos colores!!

lunes, 9 de abril de 2012

PROPAROXÍTONO/A

La génesis de esta página fue algo anecdótico, un pálpito casi quimérico, como un magnífico entretenimiento de dos lunáticos... Ahora, mirando al pretérito, sentimos incluso un ápice de vértigo por esta vorágine!!

Iniciábamos con mucho ímpetu esta bitácora sobre términos enigmáticos, humorísticos y metafóricos de distintos ámbitos, géneros y temáticas: terroríficos, gastronómicos, biológicas, cromáticos, médicos, meteorológicos, incluso equívocos. ¡Una auténtica miscelánea con todos sus ajilimójilis!
A lo largo de este período os habéis convertido en cómplices y partícipes de esta ágora didáctica y de la épica búsqueda de la incógnita semántica, sirviéndonos de brújula y estímulo académico para superar los múltiples obstáculos alfabéticos. Sumergiéndonos en lo más recóndito de la lingüística nos encontramos súbitamente ante el centésimo capítulo!! ¡Recórcholis!¡Carámbanos!
Durante esta época habréis percibido nítidamente que somos fanáticos del léxico esdrújulo, con sonidos melódicos, estrambóticos, melancólicos... ¡Música para nuestros tímpanos!

Lógicamente, como no podía ser de otra manera, celebramos nuestra efeméride con máximo júbilo dedicándole este título irónico.
Proparoxítono/a es un término críptico, con un origen etimológico clásico -procede del griego προπαροξύτονος, antes-, pero en realidad es un sinónimo poético de "esdrújulo/a", esos característicos términos cuyo acento prosódico recae sobre la antepenúltima sílaba.

Navegando por la red informática hemos encontrado una simbólica estadística acerca de las palabras proparoxítonas. Al parecer, según el cálculo de este blog, existen en la práctica 5.975 esdrújulas, lo que supone un 6,9% del total de términos del DRAE. ¡Cáspita! Siendo un porcentaje mínimo, este dato tan gráfico representa un catálogo único de palabras fantásticas, cercanas a lo feérico.

Y tras este paréntesis numérico, únicamente nos queda agradeceros vuestra compañía y colaboración mediante este órdago retórico con el que apreciar nuestra lengua vernácula desde otro ángulo. Esperamos que no os haya parecido algo caótico, análogo al jeroglífico de una pirámide; quizá sí una jitanjáfora

Desde luego, no tenemos una rápida máquina automática para encontrar términos insólitos, ni conocemos la fórmula mágica del éxito con el público, pero estamos encantadísimos con vuestros ánimos. No es el típico tópico, al décimo mes hemos superado las 13.000 visitas y estamos atónitos y pletóricos! Esto no es óbice para que mantengamos esta dinámica y sigamos ampliando este cúmulo de términos simpáticos e inéditos.

En síntesis, GRACÍSIMAS PROPAROXÍTONAS!!