martes, 10 de diciembre de 2013

FÁRFARA

¡Volvemos con algo breve para ir cogiendo ritmo tras los días festivos!
Hoy traemos una esdrújula monovocálica muy precisa, de las que mola descubrir.

Fárfara, quizá del árabe hispánico *falḡalála, en fárfara (elucubración autoetimológica de la Academia), alude de forma tremendamente específica y rigurosa a la "telilla o cubierta blanda que tienen los huevos de las aves por la parte interior". ¿Así que tienen fárfara los huevos de las Brevipennes pero no tienen los de los ornitorrincos, los tiburones o los crocodilos? Podría ser...
Esta acepción engloba también la locución en fárfara, que el DRAE define como "a medio hacer o sin la última perfección". ¿Será porque a la telilla le falta la cáscara?
 
Pero este término tiene un homógrafo. Fárfara, del latín farfărus, es además el nombre de la "planta herbácea de la familia de las Compuestas, con bohordos [tallo herbáceo y sin hojas que sostiene las flores y el fruto] de escamas coloridas y de uno a dos decímetros de altura, hojas radicales, grandes, denticuladas, tenues, tomentosas por el envés, y que aparecen después que las flores, que son aisladas, terminales, amarillas y de muchos pétalos. El cocimiento de las hojas y flores se emplea como pectoral". Esta especie (Tussilago farfara) se denomina también tusilago o uña de caballo y es uno de los remedios antitusivos y expectorantes más utilizados. 

¡Y aquí podemos dar por finiquitada la entrada de hoy! No parece que esté en fárfara...

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